
Rodilla
Lesiones de ligamentos (LCA), meniscos, cartílago, inestabilidad de la rótula y artritis, desde tratamiento no quirúrgico hasta reemplazo.

Preservación de cadera y artroscopía
Pinzamiento (FAI), desgarros del labrum, displasia, lesiones de tendones glúteos y artritis. La cadera es la subespecialidad del Dr. Lázaro.
La cadera sostiene tu peso con cada paso y te permite caminar, correr, agacharte y girar. Cuando algo no anda bien, el dolor puede sentirse en la ingle, el costado, el glúteo o incluso bajar hacia el muslo y la rodilla, lo que a veces hace difícil saber de dónde viene.
Muchos problemas de cadera en personas jóvenes y activas —como el pinzamiento o un desgarro del labrum— pueden tratarse temprano para aliviar el dolor y proteger la articulación. En personas con desgaste avanzado, un reemplazo de cadera puede devolver la movilidad para disfrutar la vida diaria.
La cadera es nuestra subespecialidad
El Dr. Lázaro se dedica a la preservación de cadera y a la artroscopía de cadera: tratamientos que buscan corregir el problema de fondo y cuidar tu propia articulación. También ofrece reemplazo total de cadera cuando es la mejor opción.
Ocurre cuando la forma de la cabeza del fémur o del acetábulo (la “copa” de la cadera) hace que los huesos rocen al mover la pierna. Con el tiempo, ese roce puede lastimar el labrum y el cartílago.
El labrum es un anillo de cartílago que sella y estabiliza la cadera. Un desgarro puede causar dolor en la ingle, chasquidos o sensación de que la cadera se “traba”.
La copa de la cadera es poco profunda y no cubre bien la cabeza del fémur, lo que sobrecarga el cartílago y el labrum. A veces se descubre en la adolescencia o la adultez joven.
Los tendones del glúteo medio y menor, en el costado de la cadera, pueden inflamarse o romperse. Causan dolor al acostarte de lado, al subir escaleras o una cojera al caminar.
El cartílago que recubre la articulación puede dañarse por pinzamiento, displasia o un trauma. Como no se regenera bien, tratarlo a tiempo ayuda a proteger la cadera.
Es el desgaste inicial del cartílago. Causa rigidez y dolor que empeora con la actividad, y muchas veces puede manejarse con tratamiento no quirúrgico.
Es un chasquido que se siente o se escucha al mover la cadera, causado por un tendón que se desliza sobre el hueso. Muchas veces no duele, pero si causa dolor merece evaluación.
Los músculos de la parte de atrás del muslo pueden distenderse o su tendón puede desprenderse del hueso de la pelvis, sobre todo en deportes de velocidad o con una caída.
Cuando el cartílago se ha desgastado de forma importante, el dolor y la rigidez limitan caminar, dormir y ponerte los zapatos. En estos casos se considera el reemplazo de cadera.
Cada plan es individual. Siempre que sea apropiado, comenzamos con el tratamiento menos invasivo y solo recomendamos cirugía cuando realmente puede ayudarte.
Paso 1 · No quirúrgico
Para muchos pacientes, el primer paso es aliviar la inflamación y mejorar la fuerza y la mecánica de la cadera.
Paso 2 · Preservación articular
Su meta es corregir la causa del problema y proteger tu articulación natural.
Paso 3 · Reemplazo articular
Cuando la artritis es avanzada y otras opciones ya no ayudan.
Es un enfoque que busca tratar el problema de la cadera —como el pinzamiento, un desgarro del labrum o la displasia— antes de que haya un desgaste avanzado, con la meta de aliviar el dolor y proteger tu articulación natural. Incluye tratamientos no quirúrgicos y cirugías como la artroscopía de cadera.
No siempre es fácil saberlo, porque el dolor de espalda baja puede sentirse en la cadera y viceversa. El dolor de la articulación de la cadera suele sentirse en la ingle. Un examen físico detallado, estudios de imagen y, a veces, una inyección diagnóstica ayudan a identificar el origen.
No. Muchos pacientes mejoran con terapia física, cambios de actividad y, en algunos casos, inyecciones. La cirugía se considera cuando los síntomas persisten a pesar del tratamiento conservador o cuando hay un problema de forma del hueso que sigue causando daño.
Es una cirugía mínimamente invasiva en la que se usa una cámara y pequeños instrumentos a través de incisiones pequeñas para ver y tratar el interior de la cadera. Permite, por ejemplo, reparar el labrum y corregir el pinzamiento. Tu médico te explicará si eres candidato y cómo sería tu recuperación.
No hay una edad fija. La decisión depende de cuánto desgaste tiene la articulación, cuánto limita el dolor tu vida y qué otras opciones quedan. En personas jóvenes con poca artritis, muchas veces se prioriza preservar la cadera.
Si ya tienes radiografías o una resonancia magnética (MRI) de la cadera, tráelas junto con el informe. Si no, no te preocupes: el Dr. Lázaro te indicará qué estudios hacen falta después de evaluarte.
Este contenido es educativo y no sustituye una evaluación médica. Cada caso es distinto: el diagnóstico y el plan de tratamiento se determinan en consulta.

Lesiones de ligamentos (LCA), meniscos, cartílago, inestabilidad de la rótula y artritis, desde tratamiento no quirúrgico hasta reemplazo.

Manguito rotador, desgarros del labrum, inestabilidad y luxaciones, hombro congelado y artritis, con opciones desde terapia hasta cirugía artroscópica.

Fracturas de cadera, rodilla, hombro, clavícula, codo, muñeca y tobillo, y fracturas por estrés en atletas, con tratamiento no quirúrgico o fijación quirúrgica (ORIF).

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